
Inmersos en el hiperconsumismo de la sobreoferta digital, nuestros sentidos se ven atrapados en un flujo continuo y vertiginoso de información. Noticias, entretenimiento, y una incesante cascada de imágenes digitalizadas nos estimulan sin descanso. En este escenario, el gesto de nuestro cuerpo inmovíl deslizando el dedo sobre la pantalla se convierte en un acto placentero, casi hipnótico.
Un placer que nos embriaga en la inmovilidad física en contraposición de un enérgico movimiento digital. Esta experiencia hipnótica nos inunda con una sobredosis visual, todo tipo de información que pasa al frente nuestro pierde su singularidad y se convierten en fluidos vacíos.

Nuestra mirada se adormece, y el cuerpo, alienado, actúa como una máquina, repitiendo el mismo gesto en un ciclo interminable.
Scroll is an act of pleasure, es la encarnación de este ritual paralizante.
Un cuerpo con una alienación profunda, que opera a través de una prótesis tecnológica.
Scroll is an act of pleasure es una declaración sobre este estado de ser contemporáneo. En esta instalación-performance, el cuerpo, inmóvil y despojado de voluntad, representa la alienación del sujeto tecnológico, atrapado en el gesto de consumir imágenes sin pausa. Los metros de papel blanco que caen al suelo son la metáfora del vacío: trazan el rastro de una sobredosis visual que se despliega ante nuestros ojos, pero no deja nada significativo detrás.
El scroll es, entonces, una coreografía de esta alienación, un símbolo del placer vacío que nos mantiene en un ciclo de consumo perpetuo.

Unbounded Unleashed Unforgiving, Haimney Gallery, 2020.






